Crianza bilingüe / Mi Blog

Soy educadora y profesora de lenguas. Hispanohablante en Alemania.

Ya sabía que adaptarme a una nueva vida sería una tarea difícil. Aprender alemán lo ha sido aún más… pero criar hispano a tu hijo alemán? TODO UN RETO!

Espero que contándoles un poco mi experiencia pueda ayudar en algo.



Mis inicios en Alemania

Llegué a Alemania por amor. Dejé mi trabajo como profesora que tenía desde hace 5 años, decidí terminar mi carrera desde lejos y dejar a mi familia y amigos por amor (y una mejor calidad de vida por supuesto). Fue difícil calzar en una nueva cultura, no solamente la cultura alemana me costó entender; la gente era cerrada a nuevas amistades y un poco dura con los que no hablábamos el idioma, sino que también, en la cultura musulmana, la de mi ahora esposo. Para ambas culturas yo soy un poco mucho, a una cultura le chocaba lo rápido que confiaba y quería mantener una amistad y a la otra lo libre que era para vestir y vivir. Todo lo que creí que hacía bien hasta mis 26 años, ahora no era aceptado por nadie, excepto por mi compañero, que es una mezcla de ambos mundos, que es como un poco como yo.
Rabia e Iracundo (mi esposo y gato) eran todo lo que tenía, pero una vez pasada la tormenta y el climax del choque cultural, logramos un poco de estabilidad económica y emocional. Entonces, decidimos hacer crecer la familia. Lo primero que hicimos fue adoptar un hermanito para Iracundo, Trankilo, el más tímido de la familia. Luego, embarazarnos.
Al ser un embarazo planeado, me mandaron a hacerme vacunas y exámenes sin fin. Especialmente por el tumor que me encontré en una de nuestras vacaciones. Me trataron súper y no pusieron “peros” para nada, incluso, me lo extirparon en agosto de 2018, luego de eso, estaba sana para poder ponernos en campaña. En Noviembre de 2018 mi test dio positivo y con ellos llegaron todos los miedos.

En Alemania son súper naturales para sus tratamientos, olvídate de pastillas para las náuseas, de aloe vera para la acidez y de comprensión en tus momentos de dolor. Aquí existe también la “matrona” o “partera”, se llama Hebamme. Ella está presente en tu embarazo desde el tercer mes y puedes llamarla cuando quieras. Al final del embarazo también está capacitada para medir tu dilatación. Cobran por visita (lo paga el seguro), así que no te sientas mal por molestarla y hacer que vaya a tu casa por nada. A demás, y sobretodo, te visita periódicamente luego del parto, cada vez menos frecuente hasta que tu bebé cumple los 10 meses. Te enseña a bañarlo y te ayuda con el postparto.
Puedes ver a tu bebé hasta 3 veces durante el embarazo por medio de ultrasonido, todo otro avistamiento es por cobrar. Puedes tomar vitaminas desde que buscas quedar embarazada hasta la lactancia, hay de diferentes tipos para las diferentes etapas. Una vez nace tu bebé debes darle vitamina D, dicen por un año, pero las recomendaría de por vida, incluso para nosotras que estamos más acostumbradas al sol que la gente aquí en Alemania.
Lo de la naturalidad continúa en el proceso de parto y el parto mismo. Lo que parecía una buena técnica para cuidar del feto, ahora, para mí, fue un atentado contra la mujer y un castigo por procrear. A pesar de que no te permiten entrar en el hospital hasta que tus contracciones son cada 2 minutos (un minuto y medio de dolor y 30 segundos de descanso entra cada contracción), lo cual puede tardar días, te ofrecen de todo para que te sientas cómoda, dentro de la “naturalidad” que adoran. Tinas calientes, pelotas de yoga, hasta parto en piscina con el respectivo test de hepatitis. Te prenden velas y rocían lavanda en la tina como si eso calmara el dolor. Puedes gritar y llorar para que te pongan anestesia, pero no pasará al menos que hables perfecto el idioma y seas lo suficientemente segura de ti misma para exigirlo. Me atrevería a decir que también debes ser rubia, por los comentarios que recibí después por el color de pelo de mi familia y la familia de la mujer con la que compartía habitación.
Fue “rápido” según los que estuvieron presentes, aunque me pareció una eternidad, si cuento desde las contracciones de acomodación que habían empezado 4 días antes.  
Ya en recuperación todo fue un poco mejor, tratan a los bebés incluso mejor que algunas madres, los adoran y se preocupan mucho de ellos. Les hacen los exámenes a tiempo y con cuidado. Hay ropita, pañales y todo lo que puedas necesitar a disposición. No puedo decir lo mismo del trato a las madres, recibí un par de comentarios racistas y me echaron del hospital 3 horas antes de lo que correspondía.
Al pasar los días mi Hebamme salvó mi lactancia con una pezonera, una lámpara de luz roja e ibuprofeno, bendita sea.
Ser mamá lejos de tu familia, amigos y cultura no es fácil, a pesar de que mi esposo se tomó un postnatal de dos meses, deseé cada día que viniera mi mamá, mis hermanas o mis amigas a verme, a cocinarme, a tenerme pena por último.
Por ahora, es prioridad para mí también, que Sayenn domine el idioma español lo suficiente para comunicarse con mi familia en Chile, que no hablan otro idioma. Por lo que hablo con ella solo en mi idioma materno. En dos años puedo decir que su vocabulario es 80 por ciento alemán, 10 por ciento español y 10 por ciento ininteligible. Al haber formado una familia multicultural, hemos también tomado la decisión de seguir con las más significativas tradiciones de las 3 culturas que rodean a mi hije. Celebramos, por ejemplo, navidad y las fiestas patrias a la chilena, San Martin y año nuevo a la alemana y también la fiesta del azúcar a la árabe.
Por acuerdo pre-matrimonial, las vacaciones son al menos una vez al año en Chile, eso nos limita un poco a conocer nuevos países y culturas pero es muy enriquecedor en cuanto a tiempo de calidad con familia y amigos en un lugar donde siento que puedo ser 100 por ciento yo misma.

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